| Mención especial requieren la “pallozas”, cuya fórmula constructiva enlaza con los arcaísmos prerromanos, al disponer en una base elíptica o cuadrangular el recinto para el ganado y la vivienda propiamente dicha, aprovechando mutuamente sus calores y separando los dos ámbitos por apenas un tabique de tablas o un cañizo enfoscado de barro, todo ello cubierto por una techumbre de acusada pendiente. |